El amor como el oro. O es puro o no es amor

Un anillo representa un símbolo de estado o de poder. Una alianza, una unión; el amor, la pureza. La desnudez…

 

alianza de boda

Fotografía de Peter Lindbergh

 

¡Cuánto se puede liar con una Alianza de Boda!

Quien recibe un anillo de compromiso o una alianza de boda se puede sentir dichos@, porqué más allá del adorno y del valor económico de éste, se encuentra lo más valioso, lo sentimental y la intencionalidad.

Quien regala una alianza de boda o un anillo de compromiso se está entregando en cuerpo y alma hacia la persona amada.

Pocas cosas hacen sentir mayor felizidad que recibir un anillo de compromiso por parte de quien llevabas esperando algo más que 1200 lunas llenas. O 4 o 24… El número poco importa, si lo estabas esperando. Pronunciar Sí Quiero con todo tu corazón, no se puede inventar…!!

Pero la historia se complica, si dicho anillo no llega nunca. Entonces ya está el asunto liado. Es cuando realmente conoces a esta persona de tantas noches. Se ven las intenciones, las pretensiones, los lados oscuros, y claros, la nobleza y su contrario.

 

La historia de la Señora de los anillos

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Hubo una vez una Señora que poseía muchísimos anillos. Tantos que no le cabían en los dedos de las manos. Los tenía guardados en cajas preciosas como en las joyerías. No tenía ni idea de cuantos tenía.

Eran de todos los colores y de lo más variopintos, desde plástico, cristal y materiales de Arte Póvera a sortijas de oro blanco, oro rosa, oro amarillo. Con diamantes, esmeraldas, zafiros y piedras semipreciosas.

Sin embargo, ella siempre esperó de su ser amado El Anillo. Aquel que las que pecamos de romanticismo deseamos nos pidan la mano, que nuestra existencia sea deseadas, y, se demuestre que no se nos va a dejar escapar.

La Señora esperaba de su amado el anillo de compromiso, que derivase en una Alianza de Boda. Y la mujer no era pretensiosa en absoluto. Se conformaba con un anillo hecho en rama de planta de enredadera misma... Pero las lunas iban cambiando, los meses pasaban… Y los años también. Finalmente, la Señora dedujo que lo que su amado sentía era sólo un gran deseo por ella. Y cansada ya, le hizo el pasaporte…

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Al año, la Señora había adquirido por sí misma muchos más anillos. Pero no le llenaban el rincón más profundo del corazón. Hasta que decidió dar un paso hacia la mujer “moderna y actual”, la que se declara a un hombre.

Y este hombre  por alguna razón de inercia, en uno de sus viajes juntos, a lo tonto a lo tonto le compró un anillo… Y sirvió como de compromiso. Ella lo aceptó, pero con el corazón encogido. Pues no era el valor del anillo, que era un hermoso zafiro. Sino que no era lo que deseaba ver en él: ver el impulso salir de su ser, ver sus ojos brillar…Sentir (ella) una gran satisfacción e ilusión de sentimiento de pertenencia. Pues recibió el objeto de la forma que jamás imaginó.

Tanto fue así su sentimiento que ya no sentía nada por los anillos. Veía en ellos sólo aros, materiales muertos. Piezas sin vibraciones ni emociones…
Un día, la semana antes de cumplir su primer aniversario de bodas, entraron a robar en su casa y se los llevaron todos. Hasta los de plástico!!

Hay! Que punzada sintió en el alma. La pobre tardó bastante tiempo en recuperarse de aquel golpe. Pero al cabo del tiempo, ella misma se fue dando cuenta que la providencia se los llevó, porqué ésto no cumplían función alguna en su vida, y ella como que los maldecía.

El karma

Un año después del probatorio, deduzco que poseerlos nunca había tenía sentido. Su significado, el que ella buscaba nunca existió y nunca lo encontró. Ella había rechazado los anillos y éstos se fueron de ella.

Un anillo de amor puro lo significa todo y se queda a donde lo quieren. Pero lo realmente doloroso de la historia de la Señora de los anillos es que nunca recibió esa declaración romántica, preparada, entrenada delante del espejo por el ser amado y tan esperada por ella. Su mayor deseo era ser sorprendida en cualquier momento. Todo quedó en momentos perdidos…Que le fueron robados.

La Señora se hizo una coraza ella misma del material más duro que existe en el mundo de los vivos, la indiferencia. Pues a pesar de seguir en matrimonio, su alianza de boda jamás fue repuesta. Y ella, modesta, se conformaba con una ramita de una florecita campestre enroscada para que se sanara la herida de las pérdidas emocionales y celebrar al menos el aniversario de boda. Pero ni así…

La Señora no quería ser un aperitivo ni un (segundo) plato de ningún ser amado. Todas las Señoras lo preferirían así, diría yo. Y decidió esperar… Y le dio al marido segundas y terceras y… Oportunidades, para recomponer ese corazón hecho de trocitos de amores. Desde aquél entonces, nunca más ha llevado un anillo.

Sin embargo, la Señora descubrió una vida en sus sueños. Conoció al dueño del rinconcito de su corazón. Un ser cortés, que se coló cuando la Señora aún era una niña y vivía sin coraza. Y en cada sueño es como un nuevo capítulo del cuento real de hadas, donde se encuentran los anillos con sus dueños.

 

El poder de una alianza de boda

 

 

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Tan loco es un Gran Amor, que un@ se conformaría con un anillo de plástico tan sólo para continuar creyendo en él, en el auténtico… 

 

El auténtico, puro y verdadero amor existe en todas partes. Se siente, pero no se ve. No se mendiga ni se vende ni se compra. Ni se regala. Sin embargo, un Puro Great Love es tan autentico como el oro macizo. Lo puedes morder y verás…

 

 

Mis links favoritos de consulta para alianza de boda y anillo de compromiso

Joyería Rabat

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Mi nueva novela de cabecera inspirada en el reencuentro del amor es “Olvidé Olvidarte” de Megan Maxwell. Cuya foto principal es la de la portada de este post.

Buenas noches y dulces sueños!!!